martes, 24 de junio de 2025

Art 346 - El Poder de las grandes potencias IV

 

Núm. 346 julio 2025 - La Gaceta del Taxi

 

346 - El Poder de las grandes potencias IV

 

LAS MAYORES GESTORAS DE FONDOS DEL MUNDO

BLACKROCK Y VANGUARD ASSET MANAGEMENT

¿los verdaderos dueños del mundo?

He hablado mucho de las potencias mundiales y su capacidad para transformar el Orden Internacional en contextos geopolítico. Actualmente se puede observar cómo se están utilizando herramientas bélicas para ejecutar invasiones territoriales, o cómo mediante estrategias diplomáticas, se libran guerra comerciales y arancelarias que suponen un severo desafío para los gobiernos.

Si embargo, en la actualidad, más allá de los conflictos armados o las tensiones diplomáticas, existe un poder silencioso pero abrumador, coexiste un conjunto de actores que, aunque menos visibles, tienen una influencia aún más significativa en el nuevo Orden Internacional: las grandes gestoras de fondos de inversión  que se les considera «dueños del mundo» porque realmente son dueños a nivel financiero. Estas entidades, con participaciones en todos los sectores y mercados, gestionan activos por valor de billones de dólares, otorgándoles una capacidad de influencia que supera incluso la de algunos gobiernos.  Tienen participaciones en casi todas las multinacionales y empresas clave del planeta, controlan del 75% al 90% del mercado sector tras sector: tecnología, telecomunicaciones, energía, banca, medios, vivienda, transporte, sanidad, farmacéuticas, líneas aéreas, prensa, etc. Su influencia no se limita a lo financiero; también inciden en políticas públicas, regulaciones y decisiones estratégicas a nivel global. El economista independiente y premio Nobel Joseph Stiglitz, argumenta en su libro que “conforme sube el poder de mercado de los mastodontes corporativos, aumenta también la capacidad para influir en un sistema político donde manda el dinero”.

A nivel mundial estás son las principales gestoras del mundo que gestionan un patrimonio de 128 billones de dólares. Por orden de menor a mayor; Capital Group (1931), la alemana Allianz Group (1830), la francesa Crédit Agricola, Goldman Sachs, J.P. Morgan AM, Morgan Stanley (1935), State Street Gobal Advisors (1978), la suiza UBS Group (2023), Fideklity Investments, Vanguard Asset Management (1976), BlackRock.

Periódico digital Expansión 24-09-2024 con el titular: BlackRock, Vanguard, Capital Group y Fidelity controlan 90.000 millones en el Ibex- (el mayor accionista del IBEX 35)

Estas grandes corporaciones financieras, denominadas “tiburones de los mercados” o “ciber colosos”, han absorbido gran parte del tejido empresarial erosionando el mercado competitivo. En los entresijos de este variopinto enjambre inversor, representan los pilares de la nueva economía global, invierten, diversifican riesgos bajo criterios propios, alejados del control democrático y, en muchos casos, sin una regulación efectiva. Su poder no reside únicamente en el capital que mueven, sino también en su presencia dentro de los consejos de administración de todas aquellas grandes empresas de todos los sectores.

Al controlar empresas clave de sectores estratégicos, estas entidades poseen un poder que muchos gobiernos no alcanzan. Su influencia se extiende a políticas públicas, estrategias corporativas, regulación financiera e incluso a la toma de decisiones gubernamentales.

Por consiguiente, se entiende que, las megacorporaciones inversoras de fondos, tienen una influencia enorme sobre las Bolsas económicas y de valores del mundo. Su peso es tan grande que pueden mover los mercados y afectar los precios de las acciones a nivel global y todo porque son los principales accionistas de las multinacionales, de grupos empresariales y, de empresas más pequeñas. La mayoría de empresas que conocemos pertenecen a los mismos grupos empresariales y que al invertir o controlar estos grupos de forma indirecta, también controlan las otras. Así, se hacen con casi todo el mercado en todos los sectores, llegando a todas las empresas, por lo tanto, tienen un impacto a nivel global muy grande. A medida que estas conexiones se fortalecen, se genera un círculo donde unas pocas entidades tienen un control significativo sobre los mercados globales, lo que plantea debates sobre monopolio y regulación.

Este fenómeno ha generado una centralización del poder económico sin precedentes, dando lugar a un neocapitalismo en el que la riqueza y el poder se concentran en pocas manos. Aunque estas inversiones fomentan el crecimiento económico, los beneficios no se distribuyen equitativamente, lo que ha contribuido al aumento de la desigualdad, al deterioro del Estado de bienestar, al aumento del precio de las viviendas y, a la intermediación del transporte urbano.

BlackRock, posee el 88% de las acciones de las quinientas mayores empresas estadounidenses, presenta el ejemplo más claro de este poder concentrado. Tiene acciones en empresas como Apple, Microsoft, Amazon, Coca Cola, Pfizer, JP Morgan, Uber o McDonald’s. No solo influyen en sus decisiones estratégicas, sino que también disponen de herramientas tecnológicas avanzadas como Aladdín, (software para la gestión de carteras) plataforma de inteligencia artificial (BGF Next Generation Technology Fund) capaz de analizar riesgos, anticipar crisis y tomar decisiones de inversión en cuestión de segundos. Esto les permite operar con una ventaja estructural frente a otros actores del mercado, incluyendo los gobiernos y los pequeños inversores. El impacto de estas decisiones es inmediato: si un fondo invierte en un sector, las acciones suben; si retira capital, el mercado cae. Así de simple. La inestabilidad financiera generada por esta concentración de poder es, por tanto, un riesgo real y creciente para las economías nacionales.

Tengo que recordar que, en el año 2008, todo estaba preparado para una nueva generación de negocios en Internet que, rompería la frontera entre el mundo digital y el mundo físico. La economía colaborativa consistió en una nueva oleada de compañías de Internet que construyeron sitios web y aplicaciones móviles (plataformas de Internet) para facilitar las transacciones realizadas en el “mundo real”, como compartir viajes o hacer recados, sufriendo una mutación que se realiza dentro de un contexto totalmente diferente cuya etiqueta se cambia una vez que se han introducido en los mercados económicos. De hecho, la economía global puede ser el mayor truco de ilusión que se haya hecho a los ojos de la gente de todo el mundo. Para entender lo que realmente está sucediendo, vean el documental de Tim Gielen de una hora de duración, "MONOPOLY: Quien es el dueño del mundo?".

La BBC en una entrevista efectuada a Garlotte Slaiman, directora de Política de Competencia en la organización estadounidense Public Knowledge (conocimiento público), comento que la gente en todo el mundo, está dándose cada vez más cuenta de que el poder de estas grandes compañías está causando muchos y diversos problemas, donde muchos gobierno en la actualidad,  piensan que no juegan limpio, que la idea que vendieron en un primer momento del boom tecnológico,  fue que debían permitir que la innovación evolucionara libremente,  sin ataduras legislativas y menos aún regulatorias,  sin embargo,  este crecimiento de poder y la equidad económica con prácticas monopolísticas, trato desfavorable a los productos de la competencia a través de las plataformas digitales, uso abusivo de los datos de los cliente y adquisición o eliminación de todas las pequeñas empresas con potencial de amenazar su hegemonía (BBC Mundo 18 de noviembre 2020), los gobiernos han empezado a entender la gran capacidad de presión que ejercen en las legislaciones para favorecer sus intereses.  Ante esta situación, intentan poner límites al poder en la posición de las grandes empresas inversoras y tecnológicas, que se han vuelto dominantes en la era del capitalismo digital.

Por tanto, el discurso de la innovación sin regulación que predominó con el auge tecnológico ha demostrado ser ingenuo. Hoy, Los gobiernos comprenden que el crecimiento exponencial de estas corporaciones y sus prácticas monopolísticas deben ser limitados. La Unión Europea ha comenzado a legislar en este sentido (Ley de Servicios Digitales y Ley de Mercados Digitales), aunque para muchos observadores - y para quién escribe- estas medidas llegan tarde. En países como España, la regulación ha sido ambigua o insuficiente, dejando espacios para interpretaciones que favorecen a estas mega corporaciones actuar como si no pasase nada. Los Tribunales han sido quienes han puesto el acento en diferentes sentencias para que los gobiernos, “central y autonómicos” garantizasen la seguridad jurídica. Sin embargo, las consecuencias han sido devastadoras en sectores como el transporte urbano (por ejemplo, el taxi) o, el inmobiliario.

 

 

Resumiendo, las principales gestoras de inversión del mundo -BlackRock, Vanguard, Fidelity, Allianz, JP Morgan, entre otras- manejan un patrimonio superior a los 128 billones de dólares. Estas entidades no solo manejan dinero; manejan influencia, acceso y poder. Sus ejecutivos participan en foros económicos globales, universidades, think tanks y gobiernos. Sus vínculos con organismos como bancos centrales o ministerios de Hacienda, evidencian su capacidad para moldear las reglas del juego. Este poder económico se traduce en un control silencioso pero efectivo sobre las decisiones que afectan nuestra vida diaria: desde el precio de la vivienda, la sanidad residencia geriátricas, el transporte, hasta las políticas energéticas o el acceso a servicios digitales, etc. Pero la pregunta lógica es ¿hay sitio en el mercado para tanto gigante?

Ante este panorama, es fundamental que la ciudadanía europea y las instituciones comprendan la magnitud de este poder y, que se promueva una regulación seria y global que recupere el equilibrio entre mercado y democracia. De lo contrario, correremos el riesgo de vivir en un mundo donde el poder ya no resida en los parlamentos, sino en los despachos de los grandes fondos de inversión.

Cita: El capitalismo solo es posible gracias a la división entre lo económico y lo político, lo que hace que sea fundamentalmente antidemocrático, por tanto, los gigantes financieros y tecnológicos que están profundamente entrelazados, seguirán marcando el futuro de la economía global en detrimento de la democracia. Manu Sánchez. (Nonagésima entrega 24 de junio de 2025) - 1565

domingo, 27 de abril de 2025

Art 345 - El Poder de las grandes potencias III

 

Núm. 345 mayo 2025 - La Gaceta del Taxi

 

345 – El Poder de las grandes potencias III

 

UN PANORAMA CAMBIANTE

 

Desde 1945, tras el acuerdo de Bretton Woods, Estados Unidos lideró el orden económico mundial basado en el libre comercio, los flujos financieros y la cooperación internacional. Hoy, ese orden está siendo profundamente cuestionado, estamos presenciando un cambio drástico: se ha pulsado el "botón nuclear económico" que amenaza con demoler la arquitectura institucional de los últimos 80 años. Vivimos una reconfiguración sin precedentes del sistema económico global, comparable solo con la crisis de 1973. (José Carlos Díez, Profesor de Economía, Universidad de Alcalá de Henares).

Continuando con el nuevo Orden Económico Global y su impacto en los mercados tradicionales, dentro de este nuevo escenario, están posicionados los países emergentes agrupados en el BRICS+, integrada por potencias como Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica, y nuevos miembros como Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Etiopía, Irán e Indonesia, se fortalece gracias a su crecimiento económico y a la influencia global de sus megacorporaciones, integrándose como miembros asociados, Bielorrusia, Bolivia, Cuba, Kazajistán, Malasia, Nigeria, Tailandia, Uganda, Uzbekistán y Vietnam.

Estos países lideres en sectores claves estratégicos, han focalizado su producción creando polos industriales, zonas económicas especiales, parques tecnológicos y zonas francas: China en inversiones en infraestructuras, liderando en producción y exportación junto a México; India en tecnología, se posiciona como centro de servicios IT y farmacéuticos; Brasil, Indonesia y Sudáfrica destacan por sus reservas de minerales y alimentos; Sudáfrica e Indonesia consolidan su papel en recursos naturales y tecnología, mientras que, Brasil y México se fortalecen como hubs industriales y de exportación.

La primacía de los desafíos transnacionales ha dado paso al retorno de la geopolítica, y la hegemonía estadounidense a una estructura multipolar que ha devuelto la competición entre grandes potencias, particularmente entre Estados Unidos y China, al centro de la agenda. Por consiguiente, en todo este enjambre geopolítico-mercantil, sí China es la posición frontal de los EE.UU, no podemos dejar atrás el escalón mundial que tiene Rusia y Arabía Saudí, como países perteneciente al BRICS. Rusia es una potencia con una fuerte presencia en la economía global con un PIB de 2.021 billones USA, respaldada tanto por su gobierno como por sus megacorporaciones. Su influencia se manifiesta en sectores estratégicos como la energía, la minería, la defensa y las telecomunicaciones.

Se puede decir que, en el plano político mantiene relaciones estratégicas con los países de Asia, Medio Oriente y América Latina. Su fuerza se encuentra en los recursos naturales, al ser uno de los mayores productores de petróleo y gas natural, (domina la producción energética), representan más de la mitad de sus ingresos por exportación, controlados por el Estado ruso, a través de grandes compañías como, Gazprom  la mayor empresa de gas del mundo, con contratos clave en Europa y Asia, o, Rosneft gigante petrolero con inversiones en India, China y América Latina y, Lukoil petrolera con presencia en más de 30 países, mientras que, el sector manufacturero se centra en la industria armamentística y sistemas militares avanzados, con las empresas Rostec, conglomerado estatal de tecnología y defensa que exporta armas a más de 100 países y, Almaz-Antey fabricante de sistemas de defensa antiaérea, mientras que, la química y la siderúrgica lo controlan la empresa Norilsk Nickel en la producción de níquel y paladio, con mercados clave en China y EE.UU y, la empresa Rusal, una de las mayores productoras de aluminio del mundo. Respecto a tecnología y telecomunicaciones tienen a Yandex conocido como el Google ruso, domina el mercado de búsquedas en Rusia expandiendo servicios de IA y transporte y la ciberseguridad con clientes en todo el mundo a través de la empresa Kaspersky.

La posición de Arabia Saudí, con un PIB de 1,068 billones de dólares, lidera la economía de los países del Golfo y la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Tradicionalmente dependiente de su riqueza petrolera, ha emprendido un ambicioso plan de diversificación en los mercados internacionales, a través del Fondo de Inversión Pública (PIF), con más de 700.000 millones de dólares en activos. El PIF, está expandiéndose en sectores como las energías renovables, la tecnología, el turismo, el entretenimiento deportivo y la automoción. Ha invertido en empresas clave como Tesla, Uber, Lucid Motors, Citigroup, Disney y Twitter (X), así como la compra de clubes de fútbol y la creación de la Saudi Pro League que son estrategias para consolidar su influencia global. En el ámbito energético, Aramco, la mayor petrolera del mundo, sigue siendo el pilar económico del país y su principal instrumento de poder en los mercados globales.

Por último, la Unión Europea (UE) aunque sigue siendo una potencia con un PIB de 17 billones de dólares, enfrenta una pérdida de protagonismo frente a EE.UU., China y el capital del Golfo.  A pesar de su peso histórico, la UE ha perdido protagonismo en algunos sectores estratégicos, por lo tanto, afronta una vez más un escenario de presente y de futuro difícil con la volatilidad de los mercados y las dudas sobre la sostenibilidad del modelo económico actual, ya que muchos de los activos estratégicos europeos (energía, tecnología, infraestructuras) depende de inversiones extranjeras especialmente de EE.UU, China y el Golfo. Por ejemplo: EE.UU. domina sectores como el tecnológico y el farmacéutico en Europa. Empresas como Google, Apple y Microsoft tienen más influencia en Europa que sus contrapartes locales, mientras China ha comprado participaciones en puertos, energéticas e industrias automotrices clave (como Volvo y Daimler) sin olvidarnos de Arabia Saudí y los Emiratos que están invirtiendo agresivamente, como he comentado anteriormente, en energías renovables, turismo y startups tecnológicas europeas.

Respecto al tema de energía y geopolítica, aunque puede parecer que es el talón de Aquiles porque depende en gran medida de importaciones de energía, lo que la hace vulnerable, la guerra en Ucrania es la que ha expuesto esta debilidad y, les ha hecho impulsar la búsqueda de alternativas como el hidrógeno verde y energías renovables, siendo España y Portugal quienes se postulan como proveedores de energía más rentable en la zona europea. Según Manuel Moncada, gracias a estos recursos naturales, su reserva de talento y su infraestructuras, España y Portugal están en una posición privilegiada para acelerar la reindustrialización de Europa e impulsar la expansión continental de fuentes de energía renovable competitivas. Esta es la conclusión principal del análisis realizado por la  Iniciativa Ibérica de Industria y Transición Energética (IETI).

Sus principales bancos, como HSBC, BNP Paribas y Santander y los grandes inversores europeos como Amundi, Allianz o Deutsche Bank tienen menos peso que gigantes como BlackRock, Vanguard o SoftBank, por tanto, Europa se encuentra en una posición intermedia dentro de la economía y de inversión global, con desafíos muy importantes y significativos en la dependencia energética, la pérdida de activos estratégicos y la falta de liderazgo tecnológico. frente a EE.UU., China y los inversores del Golfo (Arabia Saudí, Emiratos, Catar, etc).

No obstante, Europa se ha consolidado en ser líder en normativas y regulación, por ejemplo: el Reglamento general de protección de datos (GDPR). Su enfoque regulador en sectores como la tecnología y el medio ambiente es importante, pero necesita desarrollar estrategias más audaces para adaptarse a un mundo multipolar en constante cambio. Rezagada en innovación tecnológica a diferencia de EE.UU. y China, no ha logrado desarrollar un ecosistema de StartUps comparable a Silicon Valley o Shenzhen, y muchas de las empresas emergentes europeas son adquiridas por inversionistas extranjeros.

Ahora la pregunta clave es: ¿Tiene futuro Europa como potencia en la económica global? Pienso que depende de si misma.

El mundo avanza hacia un nuevo equilibrio multipolar en el que EE.UU., China y los inversores del Golfo en esta escalada de poder dominan el panorama económico y tecnológico, donde Europa si no reacciona inmediatamente seguirá perdiendo peso en toda esta partida de monopoly. Es por ello que, en las actuales circunstancias, se enfrenta al desafío de adaptarse y fortalecer su autonomía en sectores estratégicos. Si no refuerza su soberanía tecnológica y financiera, podría convertirse totalmente en un mercado dependiente de inversiones extranjeras, en lugar de ser un inversor global fuerte, porque estos megainversores internacionales, están redibujando la economía global, combinando poder financiero con una visión estratégica para diversificar sus beneficios más allá de los recursos naturales que tengan cada uno de ellos. Yo lo llamaría invasión.

Todo este desconcierto, me lleva a una conclusión clara: en definitiva, el poder económico ya no reside exclusivamente en manos de los Estados, sino en las megacorporaciones y fondos de inversión que operan a escala global y redibujan el mapa económico. Esta transformación afecta también a los mercados tradicionales, incluido el sector del taxi que desarrolla su actividad en el ámbito de la movilidad urbana e interurbana, no siendo inmunes a esta transformación. La digitalización, la inteligencia artificial y la irrupción de las plataformas disruptivas, han redefinido en comparsa con apoyo de las instituciones, la futura monopolización de la movilidad urbana, intentando desplazar modelos tradicionales como el servicio público del Taxi, al permitir que se genere una competencia invasiva y demoledora, con objetivos a medio y largo plazo muy definidos.

Por tanto, bajo mi opinión una opinión más, es un juego estratégico, en el que la nueva economía, la innovación tecnología y la política narcisista-egocéntrica avanzan de la mano, sin dar tregua a los modelos tradicionales. Todo un cambio de escenario. Continuará…

Cita: El mundo se encuentra en una partida de póker y solo el jugador más hábil será quien gane la mano. Manu Sánchez. (Octogésima novena entrega 27 de abril de 2025) 1583

lunes, 24 de marzo de 2025

Art 344 - El Poder de las grandes potencias II

 

Núm. 344 abril 2025 - La Gaceta del Taxi

 

 

El nuevo Orden Económico Global y su impacto en los mercados tradicionales

En el artículo anterior, analizamos como las potencias mundiales ejercen su poder de diversas maneras, para modelar la economía global y redefinir el Orden Internacional en función de sus propios intereses. Este fenómeno no es casualidad, sino el resultado de un complejo entramado de estrategias políticas, económicas y, de inversiones masivas de corporaciones financieras y tecnológicas que han adquirido un papel protagónico en la configuración del mundo moderno. Es decir, comprobaremos como las corporaciones tecnológicas están estrechamente ligadas con las corporaciones financieras de fondos de inversión. Sin embargo, más allá de los debates geopolíticos, toda esta estrecha corporación y todos estos cambios, también afectan directamente a sectores específicos, incluido el sector del taxi, que como bien sabemos está dentro de la movilidad urbana, (un área de mucho interés). 

 Aunque pueda parecer una extrapolación forzada o incluso ciencia ficción, sostengo la hipótesis de que la monopolización tecnológica y financiera que, se provocan en los mercados con subidas de tipos, guerras, revoluciones tecnológicas, relaciones políticas y comerciales internacionales, etc., tienen un impacto tangible en la movilidad urbana y en la transformación del modelo de transporte tradicional. Una transformación que se está realizando de una manera progresiva en convivencia con las políticas del libre mercado, como describiré en los siguientes artículos que entran a formar parte del título “mi opinión, una opinión más”.

El poder de las grandes economías, término que se aplica a Estados con una influencia decisiva en la economía y la política mundial, no solo radica en su Producto Interior Bruto (PIB) o, en sus reservas monetarias, sino en su capacidad para monopolizar sectores estratégicos a través de la innovación, la inversión de capital y la digitalización de servicios. Es en este contexto, donde las tecnológicas conocidas como Big Tech o "unicornios", han adquirido un rol determinante. Estas empresas, impulsadas por gigantes del capital de riesgo y los principales fondos de inversión, están redefiniendo industrias enteras, desde la banca hasta la movilidad.

Una de las principales potencia financiera y tecnológica global es, Estados Unidos, que sigue siendo la mayor economía del mundo, representando más del 25% del PIB global con más de 30,4 billones de dólares. Su moneda, el dólar, sigue manteniendo la principal reserva de valor internacional y un instrumento clave para influir en el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial.

En el ámbito bursátil, Wall Street domina con el NYSE y el NASDAQ, donde cotizan las cinco mayores tecnológicas: Google (Alphabet), Apple, Facebook (Meta), Amazon y Microsoft. Estas grandes empresas de alta tecnología, no solo concentran la mayor capitalización del mercado, sino que son fundamentales en el desarrollo de nuevas tecnologías como inteligencia artificial, comercio electrónico, electrónica, informática, telecomunicaciones, biotecnología y computación en la nube.

El desarrollo de estos unicornios tecnológicos ha sido posible gracias a gigantes del capital de inversión como BlackRock, Vanguard, Goldman Sachs y Berkshire Hathaway, que poseen participaciones estratégicas en estas empresas y otros StartUps en crecimiento. De hecho, fondos de inversión como Sequoia Capital y SoftBank Vision Fund han impulsado plataformas disruptivas como Uber y Airbnb, revolucionando el sector de la movilidad y el turismo.

Pero más allá de la inversión, la clave del éxito de las Big Tech radica en su dominio del Big Data, algoritmos y, minería de datos, lo que les permite analizar el comportamiento del consumidor con una precisión sin precedentes. Como señalaba en el año 2012 Marc Andreessen, cofundador de Netscape y uno de los inversionistas más influyentes de Silicon Valley:

"El software se está comiendo el mundo, y ninguna industria estará a salvo de esta transformación.". Una realidad que está poniendo en los mercados tradicionales condiciones más duras y más difíciles de justificar. Un software que se incorpora en las aplicaciones disruptivas, como esa herramienta que debe combinar productividad, eficiencia, gestión, agilidad y, por supuesto, rentabilidad a diferencia del software de los teléfonos móviles que utilizan un sistema operativo, o, SO móvil dentro de un conjunto de programas que permite la abstracción de las peculiaridades específicas del teléfono móvil, que provee una integración de los servicios ofrecidos por las aplicaciones disruptivas (StartUp) que se ejecutan sobre el teléfono.

La National Academy of Engineering, bajo el lema “Moonshot for management” (Corazón y alma del mix), Invitó a un grupo de académicos “CEOs e inversores” con la intención de debatir y profundizar los principios de la nueva gestión y liderazgo en las organizaciones empresariales para adaptar las necesidades y retos que presenta la realidad cambiante del Siglo XXI. El fin de todo esto, estaba muy claro, provocar el lanzamiento de todos aquellos Startups nacientes en el Valle del Silicón Valley, que invadiesen todos los mercados y sectores, desde el más grande al más pequeño.

Por tanto, si las hoy llamadas Big Tech necesitaron en su arranque inicial capital,  para expandirse, invertir en innovación y realizar adquisiciones recurriendo a la emisión de acciones o bonos donde los principales compradores suelen ser las megacorporaciones, fondos de inversión y bancos de inversión. Estos grandes fondos a su vez, necesitan también utilizar cada vez más de tecnología avanzada (software), como es la IA, Big data y blockchain para optimizar sus operaciones, gestionar riesgos y mejorar la rentabilidad. Además, las Big Tech debido a su amplio alcance y capital, pueden construir plataformas para ofrecer servicios financieros al público, una combinación de finanzas y tecnología, creadoras de un nuevo formato financiero llamado  fintech (acrónimo inglés de Finance and Technology). Un nuevo modelo de institución financiera que ha penetrado en el mercado de la banca ofreciendo un servicio en formato digital parecido o quizás distinto, como pagos digitales, préstamos online, gestión de inversiones, seguros, etc. que están revolucionando y transformando el sector financiero tradicional. Una gran preocupación que genera sobré todo, entre los gobiernos, por sus supuestas prácticas monopolísticas.

Respecto a China, (el gigante asiático), no se quiere quedar atrás en toda esta batalla de monopolización y, para ello, su estrategia se basa en la expansión internacional silenciosa. China, la segunda mayor economía del mundo, representa cerca del 20% del PIB global (19,6 billones de dólares) y ha construido su hegemonía sobre la base de la manufactura, la expansión internacional y el respaldo estatal a la innovación tecnológica. En términos financieros, la Bolsa de Shanghái y la de Hong Kong son centros clave en Asia, con bancos como ICBC y Bank of China financiando megaproyectos en África, Latinoamérica y Asia. China también ha asegurado el acceso a recursos estratégicos mediante inversiones en infraestructura a través de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI).

A diferencia de los EE.UU., donde la inversión privada domina el ecosistema de StartUps, China, ha logrado que sus empresas tecnológicas prosperen mediante un modelo híbrido de subvenciones gubernamentales, proteccionismo comercial y una fuerte inversión en I+D. Este modelo ha dado lugar a gigantes como Alibaba (e-commerce y fintech) Tencent (videojuegos y RR.SS) Baidu, Huawei (redes 5G, smartphnes), ByteDance (TikTok, inteligencia artificial), que compiten directamente con las Big Tech estadounidenses y, en el apartado de los vehículos eléctricos (BYD y NIO) se completa con las inversiones efectuadas por la empresa Geely que son dueños de Volvo y con participaciones en Mercede-Benz. El conjunto de todo ello, son lideres en innovación y producción, llevan meses lanzando modelos de IA avanzados (DeepSeek) que rivalizan o directamente superan a los americanos

Uno de los puntos más relevantes, es su posición en la deuda estadounidense, siendo el segundo mayor tenedor extranjero después de Japón, con más de 768.300 millones de dólares en bonos del Tesoro de EE.UU. Esta situación otorga a China un poder de negociación significativo en el tablero económico global.  Continuará…

Cita: El que aprende, pero no piensa, está perdido. El que piensa, pero no aprende está en un gran peligro. CONFUNCIO (Octogésima octava entrega 24 de marzo de 2025) (1301)