CIRCULAR-01/2026
Derechos y
obligaciones del profesional ante el transporte de equipaje, seguridad vial,
normativa y límites legales en el servicio de autotaxi
El transporte de
pasajeros con su equipaje, forma parte del día a día del sector del taxi,
especialmente, en entornos de alta demanda como los aeropuertos, estaciones de
tren y autobuses. Sin embargo, esta realidad plantea situaciones complejas que nos
obligan a los profesionales a encontrar un equilibrio entre la prestación del
servicio, la seguridad vial y el cumplimiento estricto de la normativa vigente.
Con frecuencia, los
taxistas nos enfrentamos a cargas que exceden claramente lo razonable, tanto
por peso como por volumen, llegando en algunos casos a auténticas “mudanzas”, o
al intento de transportar objetos que, por sus dimensiones o características,
no son aptos para un autotaxi: esquís, tablas de surf, bicicletas u otros
bultos voluminosos.
Nuestra obligación de prestar servicio, no es absoluta, está condicionada,
entre otros factores, por la seguridad del vehículo, de los ocupantes y del
resto de usuarios de la vía pública. La normativa de tráfico es clara al
respecto y no deja margen a interpretaciones subjetivas. La Dirección
General de Tráfico advierte de los riesgos que supone circular con
sobrepeso, o con una carga cuyo volumen exceda los límites autorizados,
remitiéndose al Reglamento General de Circulación art 14, que establece,
“la carga debe ir correctamente sujeta, no superar la masa máxima autorizada
y no comprometer la estabilidad del vehículo ni la visibilidad del conductor”.
Circular con exceso de
carga no solo incrementa el riesgo de accidente, sino que afecta directamente
al comportamiento del vehículo: aumenta la distancia de frenado (el conocido
“efecto elefante”, acelera el desgaste de frenos, neumáticos y suspensión, y
eleva el consumo de combustible. Además, los objetos sueltos o mal colocados
multiplican su peso en caso de frenazo brusco; un bulto ligero puede
convertirse en un proyectil extremadamente peligroso.
Otro aspecto
fundamental es la visibilidad y el control del vehículo. El equipaje nunca debe
sobrepasar el marco inferior de las ventanillas traseras, ni impedir la visión
a través del espejo retrovisor central. La bandeja o trampilla trasera, fija o
deslizable, tiene precisamente la función de evitar que la carga invada el
habitáculo. El propio Reglamento General de Circulación, recoge que el
conductor está obligado a mantener su libertad de movimientos, un campo de
visión adecuado y una atención permanente a la conducción, garantizando así su
seguridad y la de los demás.
En el ámbito concreto en
la prestación del servicio en autotaxi, la normativa concreta es la Ordenanza
Reguladora del Servicio Público del Taxi, en su art 40-c, establece que, “los
conductores no podrán negarse a prestar servicio salvo en determinados
supuestos. Entre ellos, “cuando los bultos o equipajes, por su naturaleza o
carácter, puedan deteriorar o causar daños en el interior del vehículo, no
quepan en el maletero o supongan una infracción de las disposiciones legales en
vigor”.
Este punto resulta
clave, ya que ampara legalmente la negativa del profesional cuando el equipaje
no puede transportarse de forma segura o conforme a la normativa legal,
evitando así sanciones que pueden alcanzar los 500 euros por exceso de peso o
por pérdida de visibilidad a través de la luneta trasera, en el supuesto caso
de ser requerido por los agentes de policía ante cualquier inspección o control
que realicen en las vías urbanas e interurbanas.
Por consiguiente, muchas
de las tensiones que se producen en zonas de alta demanda, como los
aeropuertos, estaciones de tren y autobuses, tienen su origen en el
desconocimiento de estas normas por parte de terceros. Por ello, resulta
fundamental una correcta coordinación entre los distintos actores implicados y
una adecuada información al pasajero.
Determinar de forma
ágil, si el equipaje requiere un vehículo con mayor capacidad de maletero
indicando a los pasajeros que existe un Stand de atención del servicio de taxi en
el interior del hall del aeropuerto puerta 12 donde pueden solicitar un
vehículo de mayor capacidad, o en su defecto, explicar la necesidad de utilizar
dos taxis, evita conflictos, discusiones innecesarias y situaciones incómodas
delante del cliente.
Conclusión
El taxi es un servicio
público esencial, pero su ejercicio debe realizarse siempre dentro del marco
legal y con la seguridad como prioridad absoluta. Conocer y respetar los
límites en el transporte de equipaje no solo protege al profesional frente a cualquier
incidente en su desplazamiento y/o sanciones, sino que contribuye a una imagen
más sólida, responsable y profesional del sector.
La colaboración de los
taxistas con el personal de la empresa concesionaria, encargados de ir indicando
a los pasajeros y sus correspondientes equipajes en las unidades de autotaxi que
les corresponde, pasa por el entendimiento y la correcta aplicación de la
normativa que son las mejores herramientas para garantizar un servicio de
calidad, seguro y acorde a la realidad del transporte actual.
Manu Sánchez


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