domingo, 28 de diciembre de 2025

Art 352 - El Poder de las grandes potencias X

 

Núm. 352 enero 2026 - Gaceta del Taxi

 

EL PODER DE LAS GRANDES POTENCIAS DEL MUNDO X

 

Algunos de vosotros podríais pensar que estoy en contra de la tecnología, que desconfío de ella o que preferiría un mundo más lento, analógico y desconectado. Nada más lejos de la realidad. “Mi opinión una opinión más, es muy clara, apoyo el progreso tecnológico, excepto cuando se utiliza como herramienta para destruir sectores tradicionales. Entiendo que, si la tecnología está para quedarse, -como nos han ido inculcando-, también entiendo que debería ser una herramienta útil para ayudar en esos avances a las actividades profesionales (sector del taxi). Es decir, la tecnología, bien entendida y bien utilizada, ha sido una de las mayores palancas de progreso de nuestra historia reciente. Nos ha permitido comunicarnos mejor, aprender más rápido y acceder a oportunidades que antes estaban reservadas a unos pocos.

Sin embargo, hemos atravesado momentos especialmente muy duros, donde determinadas plataformas digitales, esas que se autodenominan disruptivas, amparadas en discursos engañosos y estrategias deliberadamente manipuladoras, atacaron nuestra actividad con el único objetivo de dominar el ámbito de la movilidad con nuevos modos de transporte. Por este motivo, no puedo, ni debo hablar bien de estas aplicaciones “disruptivas”, porque conocemos perfectamente el camino que siguieron y las prácticas que emplearon para alcanzar sus fines.

En artículos anteriores, señalé cómo la nueva economía digital había generado un inmenso ecosistema formado por inversores globales — fondos de alto riesgo, consultoras, venture capital, private equity y entidades asesoras — alimentando a ciertas StartUp en la búsqueda de irrumpir en sectores tradicionales regulados a los que poder introducir la disrupción para provocar una competencia desleal abrasiva contra nuestro sector.

Estos actores, que se autoproclaman motores de innovación, han construido en realidad un modelo que desborda los marcos democráticos tradicionales: un capitalismo digital sin fronteras que altera los cimientos de sectores enteros, desestabiliza la competencia y erosiona derechos laborales y sociales conquistados durante décadas. No respetan las normas legalmente establecidas porque este nuevo sistema ya impone sus normas. Es decir, modelan mercados enteros a su antojo y condicionan decisiones políticas que terminan erosionando derechos sociales desmantelando progresivamente, los pilares de los servicios del Estado del Bienestar.

La digitalización prometía progreso, eficiencia y nuevas oportunidades. Sin embargo, la realidad es que ha servido como excusa para abrir mercados públicos —movilidad, vivienda, comunicación, transporte, energía—, a corporaciones cuyo único objetivo es la acumulación acelerada de riqueza. La “disrupción” no ha sido tecnológica: ha sido político-económica. Por tanto, esta parte de la innovación tecnología no construyen futuro: especulan con él.

En apenas veinticinco años, hemos pasado de un mundo analógico a una hiperconectividad total: Internet, banda ancha, ordenadores portátiles, smartphones, 5G, IoT, IA, realidad virtual, administración electrónica… Este avance, incuestionable desde el punto de vista científico, ha generado un nuevo poder global: la capacidad de recolectar, almacenar, monetizar y manipular datos a escala masiva que están fuera del alcance de las políticas económicas de cualquier Estado. Este progreso a construido un nuevo campo de batalla económico en el que los oligopolios digitales dominan datos, mercados, y decisiones sociales mediante plataformas globales (StartUp), ya no son empresas tecnológicas, son infraestructuras de poder privado que entran a formar parte en la movilidad, la vivienda, la comunicación digital, la logística, la publicidad, la IA, las relaciones sociales y, cada vez más, los servicios públicos externalizados. Su objetivo no es competir, sino convertirse en indispensables. Y cuando un actor privado controla un servicio esencial, el poder democrático retrocede cediéndoles el espacio.

En todo este entramado, las plataformas digitales (StartUp) han sustituido a los tradicionales estudios de mercado por algoritmos que predicen comportamientos; han desplazado industrias enteras mediante modelos de negocio que no dependen de la eficiencia productiva sino del control del flujo de información. El valor ya no está en los servicios, sino en la posición dominante. Las plataformas dejaron atrás los estudios clásicos de mercado: ahora manejan millones de datos en tiempo real, anticipan comportamientos y controlan, desde sus algoritmos, la relación entre usuarios, precios y servicios. Y luego dicen: analistas, jurídicos, cronistas del mundo periodístico ¿qué el sector del taxi tiene que competir, contra este poder?

Todas estas plataformas disruptivas (StartUp) que se dedican a la centralización de la movilidad (aplicaciones por todos conocidas) no solo se presentaron como innovación, sino que detrás de su careta simbolizan la colonización de sectores públicos a través del capital financiero bajo la apariencia de “modernización” o “movilidad inteligente”. Estas plataformas no solo intermedian, por mucho que quieran situarse al amparo de la Ley de los Servicios de la Información, sino que actúan como verdaderas empresas operadoras del transporte, sin asumir obligaciones, fijando precios al margen de los costes reales, imponiendo actividad mínima a sus empresas aliadas, forzando al sistema legislativo en eliminar restricciones para poder expandir flotas sin límites en la búsqueda de una economía de escala que rentabilice el capital de los inversores y por supuesto aumente aún más su poder digital, y por último juegan con su mejor baza que consiste en operar desde matrices situadas en paraísos fiscales para que supuestamente puedan eludir cualquier responsabilidad fiscal o laboral. Por tanto, no compiten: colonizan mercados.

Las plataformas digitales han entendido mejor que nadie una cosa: hoy el poder no se ejerce desde los parlamentos, sino desde el lobby. Mientras los legisladores trabajan con ritmos del siglo XX, estas empresas operan con la velocidad del siglo XXI. Su estrategia es clara: 1) presionan a gobiernos para introducir su definición interesada de “economía colaborativa”; 2) financian estudios académicos y consultoras para legitimar su modelo de negocio; 3) capturan reguladores mediante técnicas de door opening y puertas giratorias; 4) moldean el debate público mediante campañas millonarias y, 5) amenazan con desinversión cuando una norma les incomoda. El resultado es la subordinación progresiva del legislador a las necesidades de los inversores. El ciudadano deja de ser sujeto de derechos y pasa a ser un mero “usuario”.

Europa, intenta ahora compensar su demora generando un tsunami normativo, a través de reglamentos y directivas, empezando desde el RGPD (Reglamento General de Protección de Datos) que es una norma fundamental de privacidad en toda la UE;  la LOPDGDD (Ley Orgánica de Protección de Datos y Garantía de los Derechos Digitales) Ley española que desarrolla el RGPD y establece derechos digitales específicos (intimidad, olvido, neutralidad de Internet); también desarrollaron la LSSI-CE (Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y del Comercio Electrónico) que regula el comercio electrónico y los servicios digitales; junto con la Ley de Servicios Digitales (DSA) y Ley de Mercados Digitales (DMA) (UE) Normas recientes que regulan plataformas, intermediarios y grandes tecnológicas; sin olvidarme del Reglamento de Inteligencia Artificial (IA) (UE) primera legislación integral sobre IA, clasificando sistemas por riesgo, finalizando por el momento, con las Leyes de Ciberseguridad, como la Directiva NIS europea y transposiciones nacionales (Real Decreto-ley 12/2018 en España) para la seguridad de redes. Todo un amplio arsenal de regulaciones donde Europa presume de “mejora regulatoria” pero la realidad es otra: que, lejos de construir soberanía digital, ha generado un laberinto burocrático que dificulta la innovación europea mientras deja intacto el poder de los gigantes tecnológicos, con normas extensas, técnicamente complejas, difíciles de entender incluso para expertos.

Así, lo detallan varios indicadores que miden aspectos de la gobernanza y la calidad regulatoria, como los Indicadores Mundiales de Gobernanza (WGI) del Banco Mundial (que incluyen "Calidad Regulatoria"), el European Quality of Government Index (EQI) (enfocado en servicios públicos y corrupción) y el Índice de Complejidad Regulatoria (que analiza la dificultad de las normas).El periódico libertad digital remarca el índice europeo de calidad regulatoria de Epicenter: de cuya conclusión se extrae que, son normativas cada vez más extensas, farragosas, muy técnicas, opacas e incapaces de abordar los problemas reales.

Europa presume de “Better Regulation”, pero aprueba leyes que casi nadie entiende —y que las grandes tecnológicas sortean con facilidad mediante departamentos legales que un autónomo o una PYME jamás podría pagar—. El mercado queda liberalizado; el legislador, paralizado”. El resultado es una hiperregulación caótica que no ha impedido que las plataformas pierdan un terreno que no es de su propiedad. Más normas no significan más control, y el taxi lo sabe, donde a la fuerza asume una competencia desleal legitimada por el propio marco institucional. Visto este panorama en la esfera internacional, la UE. intenta recuperar protagonismo tecnológico, pero lo hace desde una inferioridad estructural frente a gigantes estadounidenses y asiáticos, porque mientras regula sin rumbo, escribiendo páginas y páginas de leyes, las plataformas avanzan con rapidez empresarial y músculo financiero. Los EE.UU. domina las plataformas, China la infraestructura tecnológica y los inversores globales controlan sectores estratégicos europeos. El viejo continente ya no fija las reglas: tan solo las interpreta. El taxi, es un termómetro de este fenómeno: si Europa no es capaz de proteger un sector esencial, como servicio público o actualmente de interés público general ¿cómo va a proteger su soberanía digital?

Bajo mi punto de vista, las instituciones -europeos y nacionales- han reaccionado tarde, ya que observan —cuando no facilitan— el proceso mediante normativas ambiguas, confusas, vacíos regulatorios y una incapacidad crónica para anticipar los efectos de las exigentes desregulaciones. Y ahora, cuando el mercado ya está desequilibrado, fingen escandalizarse. Demasiado tarde. Pienso que estos procesos legislativos tan farragosos favorecen, en la práctica, a quienes cuentan con despachos jurídicos millonarios y ejércitos de lobistas.

La conclusión a la que llego es clara: La competencia desleal disruptiva, la hemos sufrido económica y psicológicamente en primera línea durante más de una década. Hechos que alguno día tendrá que tener su resarcimiento del daño sufrido, reconocido por vía judicial como sistema garantista de protección de actividades vulnerables, porque la batalla es política, no tecnológica. La economía digital ha forzado ciertas transferencias de poder: del Estado a las plataformas, del ciudadano al algoritmo, de los sectores regulados a los inversores globales. Europa está a tiempo de reaccionar, pero no mediante más normativas opacas, sino mediante una política económica y digital valiente, que recupere el control público frente a gigantes privados. Porque si no se actúa, el futuro lo escribirán fondos de inversión que no votan, no rinden cuentas y no tienen mayor interés que convertir cada aspecto de la vida en un producto financiero. Y, cuando eso ocurre, la democracia deja de ser un sistema político y se convierte en un mercadeo, donde me reservo añadir, algún que otro adjetivo. Continuará… Feliz año 2026

Cita: Quizá el verdadero avance no consista en tener más dispositivos, más aplicaciones o más velocidad, sino en desarrollar una relación más consciente con la tecnología. Una en la que vuelva a estar al servicio de las personas y no al revés.  Manu Sánchez. (1775)

 

sábado, 29 de noviembre de 2025

Art 351 - El Poder de las grandes potencias IX

 

Núm. 351 diciembre 2025 La Gaceta del Taxi

 

 TECNOLOGIA, MOVILIDAD Y TRANSPORTE

 

En este artículo, aterrizamos en Europa que, según mi criterio, se estaba quedando visiblemente rezagada, siendo la gran desaparecida en inversión para la investigación y desarrollo de nuevas tecnologías; innovación, tecnificación y por supuesto en la falta de una gran bolsa de valores que impulse la inversión tecnológica. Un claro y simple ejemplo, lo encontramos en la alta dependencia en las cuentas de correo electrónico, donde un 90% de los europeos tenemos una cuenta de Gmail, de Hotmail o, de Yahoo, dependientes de las plataformas americanas. Cuentas de correos, que como muy bien sabemos, nos permiten conectar con nuestras administraciones públicas para realizar diversas gestiones administrativas, sin embargo, yo soy más partidario de que este tipo de contacto hubiese sido mejor con una cuenta de correo europea. Pero no existe……... O, inclusive si hablamos de los teléfonos móviles, casi todos ellos, con sistemas operativos de versión americana. En fin, desde que irrumpió la revolución tecnológica en los europeos siempre nos han trasladado que la tecnología llegaba para quedarse, sin embargo, en el área del transporte urbano, nos omitían que dicha irrupción traía bajo el brazo muchas sombras.

Antonio M Figueras (periodista y escritor) escribió un artículo en la revista “Escudo Digital” con fecha 6 de marzo de 2025, indicando que la UE., afronta obstáculos estructurales y normativos que limitan su capacidad para liderar sectores estratégicos como la inteligencia artificial (IA), los mercados digitales y la protección de datos. Por otra parte, según un estudio realizado por la Fundación para el Avance de la Libertad (Fundalib), en colaboración con European Policy Información Center (Epicenter), coloca en el centro del foco, la ausencia de líderes tecnológicos europeos y la falta de inversión en I+D, factores que han propiciado que Europa dependa de proveedores externos (americanos, chinos, etc.) aplicables en sectores estratégicos.

Carmen Colomina Saló, en uno de los artículos del libro “la desinformación en la UE: regulación geopolítica y medios”, argumenta que la UE., ha intentado construir en la última década un modelo propio de regulación digital y de relación con las grandes plataformas tecnológicas. Ha sido un proceso de prueba y error; de relaciones asimétricas con los grandes poderes digitales de aproximaciones y percepciones de riesgo distintos entre los Estados Miembros y en un momento de máxima conflictividad geopolítica en las fronteras exteriores de la Unión”.  En la actualidad, dado el fuerte ritmo del desarrollo tecnológico en la base de esa transformación, hay un ecosistema digital en rápida evolución que transita por la tecnología interconectada: la informática de alto rendimiento y la computación en la nube, el análisis del big data y la Inteligencia Artificial, la robótica y el 5G. 

La UE., ante la creciente automatización y la oligarquía tecnológica de las plataformas disruptivas, seguía intentando garantizar a través de normas comunes, regular dichos avances para no verse afectada que le hiciera perder su soberanía. Sin embargo, regular por regular no es suficiente y, menos aún, la mejor manera de hacer frente a todo este avance tecnológico. No se puede tener soberanía física sin tener soberanía digital. Nuestra democracia no puede ser una mera interfaz donde el poder inversor tecnológico crea que el mundo debe ser gobernado por los algoritmos.

Frente a este panorama, la UE centrándome en relación con el transporte, tan solo ha ofrecido un lugar preferencial a la elaboración de normas y reglamentaciones en el desarrollo y manteniendo de redes de transporte y en los acuerdos internacionales para llevar a cabo niveles únicos de libertad y facilidad para que el mismo pudiera cruzar las fronteras de los EE.MM. Estas normas, sus inicios hacen referencia a una política de transporte que forma parte de la política común de la Unión Europea desde hace más de treinta años, proceso que fue iniciado por la Comisión Europea con la publicación del primer Libro Blanco europeo de transporte “la política común de transporte” publicado en diciembre de 1992, centrándose en la apertura del mercado del transporte a la competencia, eliminando todas las barreras restantes entre modos de transporte y sistemas nacionales favoreciendo el proceso de integración y, abriendo las puertas de par en par, facilitando el surgimiento de operadores multinacionales y multimodales con la creación de la Red Transeuropea de Transporte.

La exigente transformación de la movilidad urbana que surgía imperante internacionalmente, también crecía igualmente a un ritmo acelerado en Europa, que no tuvo más remedio que redefinir su estrategia de movilidad a pasar a una movilidad sostenible e inteligente en la mejora de la eficiencia, la accesibilidad y sostenibilidad del transporte, abarcando cinco ámbitos clave para el futuro de todos los ciudadanos: “competitividad, regulación digital, energía, comercio y transporte”.

Con estos cinco puntos citados, justificaba que se daba un eficaz impulso a la digitalización en el transporte, la electrificación y la implantación de la movilidad conectada y automatizada con la creación de un espacio europeo de datos de manera eficiente. Estos datos facilitarían la toma de decisiones en el desarrollo de los servicios de movilidad inteligente: promoviendo desarrollos en transporte público, electromovilidad, infraestructuras de recarga y sistemas intermodales, priorizando planes de movilidad urbana en las 424 principales ciudades desde 2025, con obligaciones de carriles bici, zonas de bajas emisiones y planificación integrada con taxis y VTC.

Por consiguiente, la Comisión en el año 2024 seleccionaba 134 proyectos de transporte destinando más de 7000 millones de euros en subvenciones con cargo al Mecanismo «Conectar Europa» (MCE), un instrumento de la UE., para la inversión estratégica en infraestructuras, cuyo objetivo es ofrecer servicios innovadores en relación con los distintos modos de transporte y sus conexiones (red transeuropea de transporte ferroviario y por carretera, puertos marítimos y gestión de tránsito aéreo concierto único europeo y zonas urbanas),  con el fin de gestionar mejor los servicios inteligentes de transportes (STI), mejorar la información para los usuarios y hacer que el transporte sea más seguro y coordinado.

A principios del año 2025, por fin, Europa despierta de su letargo, la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von Der Leyen, anunció dos ambiciosos planes en financiación pública y privada con una dotación de €200.000 millones  para impulsar la inteligencia artificial, junto con otra partida de 2800 millones de euros adicionales destinada a 94 proyectos, incluidos hubs intermodales, actualizando redes TENT-T (ejes principales y secundarios) para 2030/2050 EUR-Lex, con impulso de innovaciones digitales viales (ITS, interoperabilidad entre países). Una apuesta, Green Deal, SSMS, integrada y multimodal con un especial énfasis en la búsqueda de reducir el 90% de las emisiones del transporte para 2050.

Por tanto, la Unión Europea ante su retraso, trata de reducir la dependencia de EE.UU., y China,  con proyectos como el “Chips Act europeo”, que pretende estar a la altura como potencia mundial, aun a sabiendas que se enfrenta a desafíos cada vez más grandes para mantener una posición de potencia mundial  en un mercado cada vez más interconectado. Y, para ello, en 2024 aprobó dos propuestas legislativas importantes como resiliencia interna que permitirán lidiar el desorden existente desde diferentes frentes. Por un lado, la Ley de Servicios Digitales (DSA) convertida en la principal herramienta y la primera de carácter regulatorio fuerte de la UE, con una clara apuesta por la adopción de mecanismos de control, tasadora, y denuncia de actividades o servicios ilícitos que puedan prestarse en línea y, por supuesto con capacidad sancionadora,  en situaciones de infractoras que antes no existían, y, por otro lado, también se aprobaba una Ley de Inteligencia Artificial  (Al Act), que pretende regular los rizos existentes en el uso de la IA, imponiendo un Código de conducta ético, respaldado por multas millonarias a las empresas que lo incumpla, junto con los mercados digitales, la identidad digital, los semiconductores Chips y la gobernanza de datos, garantizan una norma europea común bajo la misma interpretación para todos los estados miembro. -Nunca es tarde si la dicha es buena, porque la independencia digital de Europa es crucial, seguimos siendo un actor clave en toda esta madeja tecnológica-, debiendo postularse en realizar más inyecciones económicas para la investigación y desarrollo de tecnología propia, si quiere estar entre las primeras posiciones como potencia mundial. No podemos seguir dependiendo de proveedores tecnológicos de otros continentes, porque podría convertirse en un mercado dominado de inversores extranjeros de otras potencias del mundo, en lugar de ser un inverso global fuerte. Por consiguiente, si Europa no protege su autonomía en tecnología propia (innovación y desarrollo), financiera y de producción, podríamos estar en un serio peligro, incluso afectando al poder político. Es mi opinión una opinión más.

Cita: Lo importante no es que te equivoques o que aciertes, sino que las pérdidas que obtengas cuando te equivoques sean ampliamente compensadas con los beneficios que obtengas cuando aciertes. Nonagésima quinta entrega 27 de noviembre de 2025. (1449)

martes, 28 de octubre de 2025

Art 350 - El Poder de las grandes potencias VIII

 

Núm. 350 noviembre 2025 - La Gaceta del Taxi

 

EL PODER DE LAS GRANDES POTENCIAS DEL MUNDO VII

 

 TECNOLOGIA, MOVILIDAD Y TRANSPORTE

 

Lo que se gestó como una actividad de consumo colaborativo fue dando paso a un fenómeno de mayor magnitud ampliando sus acciones en un nuevo modelo económico, es decir en una economía colaborativa, aunque se designa de muchas maneras (economía bajo demanda, economía de acceso, economía de plataformas), se llame como se llame,  engloba tanto acciones de consumo como de producción de bienes o de servicios. Ello se debe a una serie de factores, entre los que destacan: la Internet de alta velocidad; la geolocalización en los teléfonos inteligentes, que permite casar oferta y demanda, reduciendo los costes de transacción y de asimetrías informativas; los pagos en línea; la mejora en la solución de los problemas de confianza, mediante una relación en línea; el cambio de valores de la sociedad; la preocupación por el consumo sostenible; y la crisis financiera de la década pasada, que incentivo la aparición de una forma de acceso y disfrute de bienes y servicios más barata para los demandantes y, al mismo tiempo, más rentable para los oferentes (Tesis Doctoral, Silvia Boboc 2021)”.

Teniendo en cuenta todo este cambio en el contexto de la tecnología; digitalización, electrificación, movilidad y transporte, como ejemplo de ello, relato las principales oportunidades y retos que se encuentran los Gobiernos inmersos en la transformación digital, como puede ser: Arabia Saudí, EE.UU., China y Europa, donde podremos observar cómo están colaborando con todas aquellas empresas tecnológicas en toda esta transformación y especialmente en los cambios de los hábitos en todas las facetas de la vida de los ciudadanos.

Empezando por Arabia Saudí, las inversiones las realizan a través de su Fondo de Inversión Pública (PIF), un organismo que desempeña un papel clave en toda esta transformación invirtiendo agresivamente en transporte urbano inteligente como parte de su plan "Visión 2030", con destino hacia NEOM, la ciudad del futuro ("The Line"). Una mega ciudad futurista, no exenta de ciertos problemas, pues según ciertos periódicos digitales, se está asentando sobre arenas movedizas, situación que los ejecutivos de Neom, han acusan de tergiversar las cifras de la evaluación de costos donde parte de la culpa se lo atribuyen al gigante internacional de la consultora McKinsey & Company.

Es importante decir, que “The Line" no tendrá coches tradicionales; el transporte será 100% autónomo, eléctrico y sin emisiones. Habrá trenes de levitación magnética (maglev) que consiste en una red de conducción de “cápsulas” de transporte que viajan a más de 1,100km/h, donde tiene ciertos acuerdos con Virgin Hyperloop (Tesla y Spacex), para explorar trenes ultrarrápidos sin conductor en ciudades como Riad, Yeda, Dammam y La Meca. Poseen uno de los proyectos de metro más grandes del mundo con una inversión que ronda los //22.500 millones de dólares. con 6 líneas y 176 km de recorrido que conectará la capital con las áreas suburbanas, dejando la capacidad de gestión a Saudi Railway Company (SAR) que lidera los proyectos de modernización ferroviaria y cuya construcción está en manos de las empresas, como Bechtel (EE.UU.), Siemens (Alemania) y Alstom (Francia).

A nivel global, (inversiones en el extranjero), ha diversificado sus inversiones en el transporte y en grandes infraestructuras urbanas. Participa en empresas de transporte invirtiendo en infraestructura de metro y trenes en Londres, Nueva York y China,  así, como en aerolíneas y aeropuertos clave en Europa y Medio Oriente o, financiando proyectos de infraestructura de transporte urbano en África y Asia como parte de su expansión económica, llegando a tener ciertos acuerdos firmados con Cruise (de General Motors) y Waymo (de Google) para estudiar la introducción de vehículos autónomos y eléctricos, mientras que por otro lado, invierten en las firmas de Lucid Motors y Tesla, que están desarrollando flotas de “taxis eléctricos de lujo” que ofrezcan sus servicios en los aeropuertos y el turismo en ciudades europeas, aunque paralelamente, está desarrollando su propia marca de autos eléctricos Ceer, con apoyo de Foxconn y BMW. También realiza ciertos experimentos con taxis aéreos y drones de transporte en colaboración con Lilium y Joby Aviation. En resumidas cuentas, los mega inversores saudíes están impulsando un salto tecnológico en el transporte urbano, apostando por la movilidad autónoma, electrificación y transporte público inteligente.

 En referencia a los EE.UU., es uno de los principales líderes mundiales en tecnología, finanzas y comercio digital. A partir de la década de 1970, Silicón Valley, se convirtió en el epicentro de la revolución tecnológica, gracias a la capacidad de atraer talento de todo el mundo. Profesionales altamente cualificados, expertos en diversas disciplinas, catapultó a Estados Unidos al liderazgo global de la tecnología. Grandes talentos europeos fueron captados por EE.UU.

El transporte público, ha tenido históricamente un enfoque mixto, con grandes diferencias entre ciudades y estados, debido a décadas que predominó un modelo centrado en el automóvil y, una escasa inversión en redes urbanas. Sin embargo,  en los últimos años, ha adquirido una fuerte presencia en la innovación de la movilidad y del transporte, ante la competencia global de países como China y Japón, momento clave donde comenzó a revertir esa tendencia con la aprobación del plan de infraestructura Investment a d Jobs Act (IIIJA), impulsado por la Administracion “Biden” en el año 2021, lanzando el mayor plan de inversión en transporte público de su historia reciente dotado de 108.000 millones de dólares (2022–2026).

Los EE.UU., han mantenido una posición sólida en la investigación y el desarrollo de nuevas tecnologías, con un nuevo enfoque dirigido hacia una movilidad sostenible mediante la electrificación y digitalización, optimizando infraestructuras y redes de transporte inteligente -común denominador en la ecuación global-. Un fuerte impulso a la electrificación de flotas de autobuses, promoviendo vehículos cero emisiones con incentivos para que los estados y ciudades compren buses eléctricos, instalen cargadores y reduzcan emisiones en el transporte urbano (urban sprawl). Las ciudades a destacar son: Nueva York con la modernización del metro (MTA) y de nuevos buses eléctricos y su expansión de líneas. En los Ángeles, con la ampliación del sistema del metro para los Juegos Olímpicos 2028 y, taxis aéreos, a través de la empresa Acher Aviation o, en Denver, Portland, Seattle con modelos de ciudades medianas que han apostado por transporte sostenible y trenes ligeros.

Del Oeste, nos pasamos al Este. Cuando China, comenzó abrirse al mundo, su mayor capital era su numerosa mano de obra, que en general era poco calificada y dispuesta a trabajar por poco dinero. Una situación que quisieron aprovechar otros países occidentales incluso el estadounidense instalándose en China para producir más barato y llegar a conseguir más márgenes de beneficios.  Sin embargo, China no sólo se quedó en la idea de producir, sino que a partir de las empresas occidentales y norteamericanas aprendieron métodos de producción incorporando tecnología en todos los sectores económicos y no económicos, todo un verdadero avance. Un ejemplo de ello, está en la industria de coches eléctricos, provocando grandes preocupaciones en Europa (Francia y Alemania), hasta incluso, Elon Musk, que pidió  se aplicasen medidas proteccionistas a los coches eléctricos chinos implementado barreras arancelarias al no poder competir en precios.  Actualmente la empresa de automoción China BYD, que hasta hace bien poco se dedicaba a fabricar baterías para teléfonos móviles, se ha convertido en la principal productora de vehículos eléctricos del mundo superando a Tesla. China ha hecho una gran inversión en investigación y desarrollo en 2023 invirtiendo un total de 500.000 millones de dólares. 

En cuanto al transporte público, ha realizado una apuesta significativa especialmente en áreas urbanas, incorporando sistemas eficientes y modernos. Esto incluye la expansión del metro y la adopción de autobuses eléctricos, así como la exploración en la implantación de la tecnología en los autobuses autónomos.  Además, el gobierno chino subsidia el transporte público para mantener tarifas bajas fomentando su uso e integrándose con otros modos de transporte urbano y la micro movilidad, como pueden ser las bicicletas y el transporte no motorizado para crear una red más completa y accesible.

China, aprendió de las empresas extranjeras y luego se lanzaron a fabricar sus propios trenes de alta velocidad, siendo el transporte por ferrocarril el rey de la movilidad, no solamente destaca con líneas de transporte de carga sino también de pasajeros. El 75% de las ciudades chinas de más de 500.000 mil habitantes cuentan con un servicio de trenes de alta velocidad, con una red de 40.000 mil kms de extensión, con intenciones de llegar a 70.000 mil kms en el año 2035. Fuera de sus fronteras, hace poco que inauguraron un ramal que conecta con Irán y, tienen planes de extenderse a Tailandia, Laos y Singapur. Continuará…….

Cita: La nueva Agenda Estratégica 2024_2029 de la UE, en materia tecnológica y digital no requiere una reforma en profundidad, pero necesita inversión, creación, consolidación y, madurez, orientándose en cuestiones fundamentales. Raquel Joege Ricart.  Nonagésima cuarta entrega 27 de octubre de 2025. (1457).

domingo, 28 de septiembre de 2025

Art 349 - El Poder de las grandes potencias VII

 

Núm. 349 octubre 2025 - La Gaceta del Taxi

 

349 – El Poder de las grandes potencias VII

 

 TECNOLOGIA, MOVILIDAD Y TRANSPORTE INTELIGENTE

 

Las brutales turbulencias económicas iniciadas con la Gran Recesión de 2008 terminaron por colapsar en 2012, donde las plataformas supervivientes del pinchazo de la ‘burbuja puntocom’ en el año 2000, se expandieron por todos los rincones del mundo. Un efecto que provocó un desplazamiento masivo del capital hacia el sector tecnológico (Srnicek, 2017).

 Con la entrada del Siglo XXI, la Tecnología, la Comunicación y la Información aceleraban los avances tecnológicos, con grandes desafíos que planteaba “la nueva economía basada en el conocimiento”. Una economía que utiliza el conocimiento  como elemento fundamental para generar valor y riqueza por medio de su transformación a información o mejor dicho, abriendo la nueva etapa económica basada en el Capitalismo Tecnológico, donde hace tiempo que trascendió la cada vez más desdibujada frontera entre lo digital y lo material, colonizando el Mundo. En esta nueva etapa, la riqueza dada por la disponibilidad de la innovación tecnológica se concentró en las grandes corporaciones digitales (empresas multinacionales y trasnacionales), iniciaron un control sobre la nueva economía global, las infraestructuras, la movilidad, el transporte, el I+D+i, así como un excesivo poder para determinar las relaciones de producción y los servicios de todos los sectores, confiriéndoles inclusive un poder político. 

Todo ese control y su gestión logística respecto a la configuración urbanística diseñada para las futuras ciudades inteligentes (Smart Cities), se programaron sobre la movilidad, la electrificación y su tecnificación, intentando hacer ver a los gobiernos que se puede llegar a conseguir una posible reducción significativa de la huella de carbono. Además, a través de las emergentes App,s, se presentaron como un elemento clave para mejorar la eficiencia en el transporte urbano reduciendo la congestión y optimizando las rutas, así como, en promover el uso de vehículos eléctricos y otras alternativas ecológicas, alternándose con los objetos globales de sostenibilidad. Y todo ello, porque las App,s de movilidad utilizan algoritmos avanzados y análisis de datos (Inteligencia artificial y Big Data) para identificar patrones de tráfico, cuellos de botella y áreas con alta congestión.

Por ello,  la UE., creyente en la ideología de este cambio,  aborda con la mayor urgencia, las posibles tendencias en materia política de la movilidad y del transporte, reconociendo que se enfrenta a grandes retos producto de la progresiva mundialización tecnológica, la evolución de las relaciones con terceros países, el aumento del transporte de mercancías y pasajeros, la modificación de las estructuras sociales y de la evolución demográfica junto a la creciente urbanización, los futuros cambios comerciales, las posibles consecuencias del cambio climático,  las modificaciones que deben aportarse en el ámbito del abastecimiento energético y, por último, a los cambios y en general a los avances tecnológicos que están invadiendo todas las áreas de la sociedad europea…….

Por ello, los gobiernos y administraciones públicas emborrachados en la búsqueda de soluciones que puedan reducir el uso del automóvil privado en las ciudades, que según nos dicen, son unos consumidores de suelo, de contaminación y de recurso de las arcas públicas, se encuentran abducidos por los nuevos aires tecnológicos. Las plataformas digitales alimentadas y potenciadas por los inversores, han sabido venderse como paraguas de solución global de la movilidad ante un renovado modelo económico y de finanzas consiguiendo obtener un poder absoluto en todos los sectores.

Pero tenemos que decir que las plataformas necesitan tener ciertos lazos de unión y de colaboración para ejecutar estos cambios, gracias a las empresas de automoción, cada día más electrificada y con los nuevos modos de transporte tecnificados, han impulsado su integración en la movilidad dentro de una cápsula común como núcleo central basándose en materia medioambiental con una proyección que viaja hacia un futuro más eficiente que indican que reducirá progresivamente el uso del coche privado, mentalizando al ciudadano en ir adquiriendo hábitos de compartir los desplazamientos en las ciudades mediante los nuevos modos de transporte ecológicos. La sociedad admite esa irrupción al descubrir que, para continuar desarrollando una vida social, disfrutando del ocio y la cultura o, de poder ejercer una actividad profesional, tienen que aceptar las condiciones y los términos impuestos por las grandes corporaciones inversoras y tecnológicas.

A estas alturas, ya podemos entender que esa borrachera de pretender eliminar o de reducir la huella de carbono está en la mente de todos nosotros, sin embargo, pienso que la congestión en las ciudades seguirá existiendo, a no ser que las administraciones empiecen a acotar la circulación en el perímetro central urbano por muy eléctricos que seamos, al final tendrán que circular por esa área, al transporte público y por supuesto al taxi. Por consiguiente, la fuerte presiones ejercidas por las plataformas disruptivas, no van en la línea de reducir la congestión viaria, porque su verdadera pretensión se esconde en la sombra (oligopolio digital), un modelo que se caracteriza por la concentración del poder de mercado, el uso intensivo de datos y tecnología, la creación de barreras de entrada y la interconexión de diferentes servicios, lo que genera una fuerte concentración.

El núcleo de la era digital existente, es un entramado capitalista con poder oligopolista que permite a las empresas privadas tecnológicas (Google, Amazon, Meta, Apple, Microsoft, Xiaomi, Huawei, etc.,) controlar infraestructuras fundamentales, tanto de la actividad productiva como de gran parte de la vida cotidiana y la política. Es decir, un capitalismo digital que concentra gran parte del poder de mercado al controlar datos, plataformas de movilidad y servicios esenciales de las ciudades de todos los países.

Desde mi punto de vista, mi opinión una opinión más o, quizás, contraria a los demás, las estrategias llevadas a cabo de los principales actores, gobiernos e inversores que están trabajando en coordinación, (codo con codo), con las plataformas digitales en toda esta transformación de la movilidad urbana derivará hacia un control y total gestión de un transporte urbano inteligente y sostenible en manos de unas pocas plataformas disruptivas. Continuará….

CITA:  Los grandes cambios siempre vienen acompañados de fuertes tormentas. No es el fin del mundo, es el inicio de uno nuevo, al cual, tendremos que seguir adaptándonos por la cuenta que nos trae (IA). (frase atribuida a Lorena Franco). (Nonagésima tercera entrega 27 de septiembre del 2025. (1477).

miércoles, 27 de agosto de 2025

Art 348 - El Poder de las grandes potencias VI

 

Núm. 348 septiembre 2025 - La Gaceta del Taxi

 

348 – El Poder de las grandes potencias VI

 

 TECNOLOGIA, MOVILIDAD Y TRANSPORTE

 

La tecnología fue un factor importante en el desmantelamiento de los sistemas de control financiero tradicionales, entendieron que la tecnología proporcionaba algo de lo que el capitalismo había carecido hasta entonces: un modelo de sociedad y una cultura propia, una proyección amable y no monitorizada de los mercados globales sobre los vínculos sociales cotidianos. Sectores como la agricultura, la seguridad, la educación, el turismo, la producción industrial o audiovisual, el trabajo de reparto o la movilidad anexa con los modos de transporte, no pueden comprenderse ya sin tener en cuenta a los gigantes digitales. La tecnología digital pasó a ser vista como el último bote salvavidas para una era económica en descomposición.  Y aquí, la revolución digital puso la guinda en el pastel donde aprovechando la desintegración que estaba sufriendo el capitalismo por aquel entonces, a través de las recién nacidas nuevas tendencias llevadas a cabo por las StartUp, la tecnología se iría consolidando globalmente en todos los ámbitos económicos, sociales y laborales. La renovada economía mundial abrazada por la nueva revolución digital marcó la transformación de todos los sectores y actividad económicas a nivel mundial.

En el ámbito de la movilidad urbana, tras el poder adquirido, se posicionaron como motor principal en su transformación, -la maquinaria estaba en marcha-. Ante la creciente masificación de ciudadanos en las áreas urbanas, -como era de esperar-, en paralelo aumentaba exponencial el parque automovilístico, -una constante preocupación de las administraciones locales ante la congestión del espacio público y la polución medioambiental-. Por consiguiente, suponía un gran reto que derivó en la búsqueda de soluciones para una movilidad urbana mucho más eficiente.

A través de las plataformas, las soluciones en la movilidad se configuraron de acuerdo a cómo nos movemos; La recopilación de datos, el uso de aplicaciones y el desarrollo de la movilidad compartida (centro de la ecuación), son ejemplos de cómo el capital tecnológico organizaba y optimizaba el transporte, integrando la eficiencia en la gestión de las ciudades, creando los nuevos modelos de negocio (gestión e intermediación digital) y, el acceso a los servicios de movilidad mediante las plataformas.

Ya comenté por aquel entonces, el camino que llevaría al sector del taxi hacia una calle sin salida y todo debido a la inacción por parte de los legisladores y de las Administraciones Públicas competentes. Inacción que en la década 2010/2020, favorecerían la capacidad disruptora de las plataformas en una invasión sin precedentes en el terreno urbano. Pasado todo este tiempo, hoy tengo que redactarlo en presente y como podemos comprobar, ese pasado ha revolucionado el sector del transporte y de la movilidad urbana, encontrándonos con toda una emergente innovación de nuevos modelos de transporte que abarca desde la movilidad a la micro movilidad tecnificada, electrificada y dicen que sostenible con el medioambiente.

Por otro lado, he de decir, que los inversores nunca han sentido un atractivo por nuestro sector, eran momentos donde el liberalismo americano pretendía asentarse en todos los países donde la tecnología no entendía de fronteras.  Apostaron más, por las recién creadas Apps disruptivas, exclusivas para ofrecer servicios en el nuevo formato de movilidad a través de nuevos modelos de transportes. Entendieron que sería la forma más objetiva y rápida de poder obtener beneficios de las inversiones realizadas. Sin normas ni regulaciones y menos aún expuestas, aún control fiscal, aprovecharon la confusión existente en esos momentos, dando el impulso necesario mediante el escaparate del Consumo Colaborativo, desde donde surgiría un amplio glosario de nuevos conceptos de negocio que irían más allá del conocido “trueque”, para transformase en “Economía Lucrativa”.

La pasividad de los legisladores realizando normas de baja calidad y la inacción de las administraciones públicas, excusando carencias legales frente a este fenómeno, ya nos indicaban que era lo que buscaban, de sus pretensiones, de quienes les apoyaban y como les estaban abriendo el camino poniéndoles una alfombra roja a esa fuerte irrupción internacional de las plataformas disruptivas que nacieron bajo los brazos de masivas inyecciones económicas por los inversores financieros. El mundo digital se bifurcaba entre el autoritarismo digital (o tecnoautoritarismo) y el modelo del Silicon Valley de corporaciones privadas que desplegaron un capitalismo de vigilancia, término que fue bautizado por Shoshana Zuboff.

El capitalismo, se adentraba en aquellos modelos emergentes que poseían un poder lucrativo, como por ejemplo, el Carsharing (un coche que es propiedad de una empresa que los alquila por minutos u horas, Car2Go,Emov o Zity). Con el paso de los años, se crearon nuevos servicios destinados a la última milla (micro movilidad - motos y bicis eléctricas) o, de aquellos conceptos que se refieren a las diferentes formas de compartir un coche (una apuesta mundial); el Ridersharing (viajes compartido entre particulares), Ridepooling (en este caso el vehículo es particular, y su conductor no profesional pone a disposición las plazas libres para todos aquellos que vayan a realizar el mismo recorrido o uno similar.  A diferencia del Carsharing, eminentemente urbano, se usa más para viajes y trayectos interurbanos, Amovens y Blablacar); el Ridehailing (desplazamientos reservados entre varias personas compartiendo el mismo vehículo mediante aplicación, UBER-CABIFY-LIFT-BOLT) o, el Charging (un sistema propio para los vehículos enchufables con una cuota fija mensual) que completará con la la cadena de transporte tecnificado, hasta llegar con la inclusión del vehículo autónomo sin conductor.

La movilidad dentro de la revolución tecnológica, como se puede comprobar, es un elemento muy apetecible para la gente del mundo capitalista (inversor-financiero)". Si la tecnología creaba nuevos modelos de transporte, la nueva economía digital, creaba todo un amplio modelo de inversores globales: gestoras, asesorías financieras, consultorías, escuelas de negocio, que pudieran intervenir con todo aquello que estuviese relacionado con la tecnología y las nuevas actividades emergentes.

Por tanto, ese triángulo compuesto por el poder inversores, plataformas y gobiernos, han ido configurando el lanzamiento de las Smart Cities unida a la movilidad urbana a través de inversiones en infraestructura sostenible, innovación tecnológica y políticas públicas que promueven modos de transporte más eficientes y menos contaminantes, como los descritos.

Para llevar a cabo todas estas iniciativas, y poder evolucionar hacia ese cambio, han dirigido con una mayor precisión, desnaturalizar las normativas legales existentes en el área de transporte y la movilidad urbana en todas aquellas ciudades que se han implantado. Es decir, por poner un ejemplo en España,  las normas, regulaciones y requisitos legales que afectan al sector del taxi,  se están, rebajando y, a su vez, -a río revuelto ganancias de pescadores-, aprovechado, para incorporar (encuadrar) la actividad del arrendamiento de vehículos con conductor, consiguiendo obtener un encaje jurídico muy laxo en la normativa de transporte, mutándoles a una nueva versión, denominados vehículos de transporte con conductor (VTC), con las pretensiones de incorporar competitividad mediante la transformación de los servicios de movilidad urbana,  hacia la electrificación, la digitalización y la automatización que a futuro y tras la intensa recogida de datos,  sean realizados hacia una conversión en vehículos de conducción autónoma, al igual,  que se está experimentando en las ciudades de Singapur, Helsinki y San Francisco, que lideran la adopción de tecnología como la IA, que preparan la movilidad compartida, los vehículos de conducción autónoma y taxis aéreos dentro de un sistema mundial. Y, aquí está el resultado de la ecuación, donde inversores y plataformas obtienen grandes beneficios y, gobiernos y administraciones públicas descansan a la sombra de los mismos. Continuará.

Cita: Cuándo el poder dicta las reglas, la justicia se convierte en un disfraz. No confundas Ley con verdad, ni autoridad con moral. A veces, el verdadero culpable es quien escribe las normas. Nonagésima segunda entrega 27 de agosto del 2025. (1277)